Feliz 2022. Afectos, confianza y salud

Escribo en este 31 de diciembre mis mejores deseos para el nuevo año, y los comparto anhelando que se cumplan.

Al pensar estas palabras, recuerdo bien las de hace un año. Soñábamos que el cambio de dígito, pasar del 2020 al 2021, borraría de un plumazo al bicho y sus consecuencias. Y aquí estamos, doce meses, varias olas, cepas y letras griegas después, esperando nuevamente un año mejor para todos. Soy consciente de que los deseos rara vez llueven del cielo, y aún así tecleo con pasión cada letra, leo en voz alta cada palabra escrita, por si sumando fuerza y sentido fuera más factible el hechizo, y la magia que envuelve la última noche del año irradiara todo 2022. Ojalá.

Igual que todos los años, hago balance y sopeso su carga de lágrimas y alegrías, pérdidas, sobresaltos, preocupaciones y retos… Después de 365 días, hemos resistido y estamos en pie para contarlo. Y seguimos, dispuestos a brindar y a sonreír, a dar las gracias, a compartir con generosidad y a hacer del mundo un lugar más amable y solidario hasta dónde lleguen nuestras manos y nuestro aliento.

Como siempre, acompaño estas líneas con una fotografía tomada en 2021, que resume una celebración y un encuentro largamente deseados y pospuestos. Es una muestra de que los planes, que se nos desmoronan una y otra vez, llegan a realizarse: lo que no pudo ser en abril tuvo lugar en noviembre. Las circunstancias nos han enseñado a postergar, a tener más paciencia y perseverar, a asumir los cambios. La imagen, que muestra las manos de dos generaciones, me recuerda que somos parte de una cadena interminable de afectos y vulnerabilidades, más visibles que nunca. En nuestras muñecas, lucimos una pulsera que recibimos como regalo: el obsequio de un niño, trenzado con su ilusión y su tesón, que se ha convertido en una de mis joyas más queridas, porque su valor es el de la amistad cimentada en décadas, la familia que te regala la vida y el cariño que se mantiene a pesar de la distancia y los encuentros esporádicos. Me parece un excelente equipaje para afrontar el futuro.

En estas horas últimas de 2021, os deseo un 2022 lleno de buenos momentos y buenas noticias, en el que seamos capaces de apreciar lo que, de verdad, merece la pena. Los afectos y el cuidado hacia quienes nos rodean, la confianza y la experiencia adquiridas, la generosidad para escuchar y empatizar… Todo ello debería guiarnos para encarar el tiempo por venir, rodeados de amor, con mi abrazo, con todos los abrazos posibles y con mucha salud. ¡Feliz 2022!

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Blog de WordPress.com.

Subir ↑

Crea tu sitio web con WordPress.com
Primeros pasos
A %d blogueros les gusta esto: