Guadalupe Grande: la muerte incomprensible

Aún estábamos tocando la posibilidad de la esperanza, inaugurando el año nuevo, cuando en la noche del 2 de enero llegaba la terrible y sorpresiva noticia de la muerte de Guadalupe Grande. Los mensajes se sucedían entre la tristeza y la conmoción. Sigo sin creer que no volveré a verla. Sigo sin asimilar que ya no está y tal vez escribirlo sea una forma de entenderlo, y también de hacerle mi pequeño homenaje como un acto de gratitud por todo lo que me enseñó y compartimos.

Coincidí con Guadalupe Grande muchas veces. Era habitual en lecturas poéticas, recitales, actos culturales y reivindicativos en los que amigos comunes acabaron por presentarnos. Al margen de estos encuentros, que fueron una constante, en otoño de 2012, me apunté al Taller de Creación de Poética que ella comenzó a impartir para el Ateneo Cultural 1º de Mayo de Comisiones Obreras. Y tras aquel primer curso lectivo, hubo cuatro más. Así que fueron cinco años compartiendo poesía y mucho más que poesía, todos los martes excepto festivos y vacaciones.

El taller lleva, llevaba por nombre “Un camaleón en la cocina”. Los tiempos verbales se confunden porque el taller seguía en marcha, ahora en formato on-line por la pandemia, con nuevos compañeros que se iban sumando mientras los antiguos nos dábamos una pausa y nos manteníamos en la lista de correo. Era su forma de decirnos que siempre estábamos invitados a las lecturas y a volver cualquier día, ya fuera para compartir poemas o los vinos que daban continuidad a la cita literaria y poética, esa complicidad que se ensanchaba en horas inolvidables. Todos nos sentíamos a gusto diciendo que éramos “camaleones”, encajando en esa forma de hacer que ella planteó desde el principio. Entender la poesía como una cocina, donde las lecturas son los ingredientes indispensables que aportan lo sustancial y también innovan, en un proceso constante de creación en el que el plato nunca debe ser el mismo; y con la posibilidad de que un elemento sorprendente, el camaleón, por ejemplo, le aportara esa otra cosa que hay en la buena poesía: el lenguaje que sale de lo común, el hallazgo de la metáfora, la imagen que levanta el poema.

Con los años y la confianza de una cita semanal durante tantas tardes, Guadalupe Grande se convirtió en Lupe, como la llamaban sus amigos y familiares. Nos presentaba autores muy diversos, con el propósito de abrir horizontes, y al abordar nuestros textos nunca fue complaciente. No aceptaba un adjetivo de más, una metáfora manida ni los vicios que cada uno traía ya en su escritura. Era siempre exigente y por eso aprendíamos. Pero era también generosa. Nos animaba a seguir, a mejorar. Y no se limitaba a los textos del taller. Cuando De paso por los días era aún un manuscrito, se ofreció a leerlo. Y semanas después nos encontramos en el Café Comercial, donde me animó a publicarlo, aunque no con el título y la estructura que tenía entonces. Recogí sus sugerencias y en las lecturas de presentación siempre agradecí su aportación y su aliento, que contribuyeron, junto al de otros, a que el libro tuviera su forma definitiva.

Más allá de la poesía y lo literario, compartíamos otros intereses. Dentro y fuera del taller nos recomendábamos películas, exposiciones de fotografía, obras de teatro… la cocina se nutría con otras manifestaciones artísticas por las que Guadalupe Grande también se interesaba. De hecho, ella misma trabajaba el collage y el video, entrecruzando disciplinas y lenguajes como se puede ver en su blog Caja de luz.

En esa mezcla heteredoxa de saberes y miradas, estaba seguramente lo que había aprendido desde pequeña, en la casa familiar formada por Félix Grande y Francisca Aguirre, padres de los que se ocupó hasta sus últimas horas y poetas imprescindibles de nuestra historia literaria. En aquel hogar, las puertas siempre estuvieron abiertas para escritores, músicos, pintores… creadores de arte y vida, que vienen a ser vasos comunicantes imprescindibles para sortear la existencia y sus injusticias. Entre esas dos figuras generosas en la amistad y la conversación creció Lupe y, por eso, no es extraño que las redes se hayan llenado estos días de sus poemas y sus trabajos audiovisuales, y sobre todo, de una inmensa muestra de cariño y afecto con la que la recordamos muchísimas personas. A ella, que era una mujer discreta y delicada, le hubiera sorprendido ver hasta qué punto estaba presente y era necesaria. A ella, que nos queda para siempre en su obra (cuatro libros de poemas, artículos y trabajos audiovisuales), la echaremos de menos como persona inteligente y firme en la conversación política, en el encuentro alrededor de la poesía y en el análisis certero de los muchos males que aquejan y duelen a quienes soñamos un país distinto, sobre todo, un país más culto y respetuoso con las personas que han entregado su vida al arte y a la cultura.

Han aparecido ya varios obituarios sobre Guadalupe Grande y seguirán apareciendo. Os dejo a continuación los enlaces a algunos de los que se han publicado: Guadalupe Grande, la derrota innecesaria, de Manuel Rico en El País; el que firman Carmen Ochoa y Antonio Crespo en El Diario, titulado Una llave de niebla en Chamberí (en la muerte de Guadalupe Grande), y Muere la poeta Guadalupe Grande a los 55 años, de Antonio Lucas en El Mundo.

Todos los textos coinciden en destacar su trayectoria vital y literaria. Al margen de los énfasis de cada autor, las palabras duelen ante esta inesperada y temprana muerte. Como me dijo en el tanatorio mientras se velaba el cuerpo de su madre, “la muerte es incomprensible”. Hoy más que nunca esas palabras me resuenan en una herida profundísima. Es la herida por la presencia imposible, las citas y los correos no atendidos, la espera de ese otro día para vernos y llamarnos… Lo que ya no podrá ser.

2 comentarios sobre “Guadalupe Grande: la muerte incomprensible

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  1. Querida Ana: lo siento muchísimo!! No la conocía. Sí a su padre, por su vertiente flamenca, claro. Era GRANDE. Seguro que también lo fue ella.

    Te mando un abrazo muy fuerte!!!

    Pablo Herreros ______________________________________

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